jueves, 25 de junio de 2009

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CAP 4. Las intenciones de Camelia.

Hogwarts, 6 de diciembre de 1898.

No sé por donde empezar a contarte. Me he quedado de piedra de cómo se ha puesto Camelia cuando se ha presentado a ser una Perver Mayor y éstos la han rechazado por ser de otra casa. Los Pervers son todos tejones, y aun asi, han aceptado a Camelia como una de sus integrantes, dejando los altos cargos para los Hufflies. No entiendo por qué tanto interes de Camelia por presidir el bando de los Pervers si me confesó que no congeniaba con ninguno y que sus posturas les parecían una idiotez y un comportamiento inmaduro.

Lucia es un cielo, ha logrado que todas las tejonas me dirijan la palabra pese a mi apellido. Nunca creía que llamarme Pectenis hiciera que todos se alejaran de mi, como si fuera de mal fario o diera mala suerte. No entiendo como esta chica que puede tener todo lo que quiere se preocupa por mi tanto, no sé como agradecerselo. Siempre que consigue algo, nunca duda en compartirlo con el resto y me incluye a mi.

Camelia se ha estado viendo en secreto con las arroz... me parece una estupidez que sea con discreción, ¡Por Merlin, ni que planearan un golpe de estado o qué se yo! Ella me dice que si hubiera caido en Slytherin, como toda mi familia, otro gallo cantaría. No sé si creerme cuando me asegura que en esa casa todos me idolatrarían por mi apellido. Sinceramente, prefiero ser invisible antes que tener amigos por conveniencia.

Se acercan las Navidades, y me ha entrado pánico. No quiero regresar a casa. He hablado con el director Dippet y me ha dicho que este año todos se marchan y Hogwars se quedará vacío. No quiero regresar, no puedo llegar y decir a mi padre que he caido en la casa que mas asco le da, apuesto a que me saca de aqui y no me permite volver. Parecerá que estos 3 meses han sido un bonito sueño del que me tengo que despertar.



Hogwarts, 20 de diciembre de 1898.

Esta semana no he podido dormir, la pesadilla se acercaba. Miraba el calendario y era ponerme a llorar. Camelia me ha preguntado el motivo y al confesarselo me ha dicho que mis temores son de esperar, dado que ella haría lo mismo si su hija cayera en una casa tan estupida como Hufflepuff.

Me ha dolido ese comentario despectivo como si se metiera conmigo. Si no fuera mi amiga, juraría que si ahora mismo me partiera un rayo ni se inmutaba. Al llegar un grupo de Pervers, me ha dejado hablando sola y llorando, y solo Lucía, que iba entre ellas, se ha parado a preguntarme qué me pasaba.

En un principio me negaba a comentarselo, ella ha hecho demasiado por mi y no quiero ser una carga para ella, ni mucho menos darle lastima. No merezco a una amiga tan buena. Al final, me ha hecho cosquillas y gestos graciosos para lograr que sonriera, por lo que le terminé contando todo.
Sin pensarselo dos veces me ha dicho que me quite esa pena de la cabeza y que me vaya con ella a Paris. ¿Te lo puedes creer? ¡A la ciudad de las luces!
Es la primera vez que viajo fuera de Inglaterra, que cruzaré el mar... y con una gran amiga. Me siento algo mal porque las fiestas de Navidad son para estar con la familia, es intimidad... y no quiero ser un estorbo. Pero estar en esas fechas en casa es como estar cualquier dia del año. Desde que murió mamá no he sabido lo que es una Navidad feliz.



Karkas derramó unas lágrimas. Se sentía identificado con ese sentimiento de abandono y vacío de Nainfita. Él si tenia a su madre y a su padre, pero era invisible para ellos.



Camelia me ha aconsejado, por no decir, ordenado, que ni se me ocurra ir a la casa de esa "presumida niña tonta" y me ha asegurado que se reirán de mi, que no tendría corazon si no regresara a casa a ver a mi padre. Camelia no va a lograr que renuncie a esa invitación, si ella supiera lo que he vivido, aceptaría como yo.

A veces creo que ella desearía ser yo, no hace mas qe hablar bien de mis antepasados y elogiarlos, se sabe sus hazañas mejor que yo, y me ha pedido que le presente a mi padre. Mientras me hablaba ha citado sin querer no sé qué acerca de tres peines de oro. No sé a qué se quería referir, pero al momento ha cambiado de tema y por primera vez desde que la conozco, le ha temblado la voz y se ha puesto nerviosa, como si hubiera dicho algo que no debería. Esta chica oculta alto, es un poco rara, aunque en general, su comportamiento desquiciaría a cualquiera. No entiendo como puede pasar de la alegria al llanto o de la felicidad a la tristeza en decimas de segundo, o fingir dependiendo de con quien esté.

¡Qué vida tan complicada se forja ella misma! Si algo me enseñó mi mamá es que siempre seamos nosotras mismas, que no impresionemos a los demás fingiendo lo que no somos, porque tarde o temprano nos descubrirán y habremos perdido un tiempo precioso en algo que no nos pertenecía. Y lo mas triste, no es engañar a otros, sino engañarnos a nosotros mismos, dado que al fin y al cabo, algunas personas mienten tanto que ellos mismos con sus mentiras llegan a creerselas.

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CAP 3. Pervers vs Arroz

Karkas recibió a sus padres, llegaron justo a tiempo. Ni siquiera le dieron un abrazo ni le preguntaron cómo estaba. Su padre pasó por delante de él mientras conversaba con su madre y le acarició el pelo con la mano mientras que su madre pasó e hizo como si nadie estuviera ahi, como si fuera una estatua.
Sus padres eran squibs, y todos en la comunidad mágica se quedaron boquiabiertos cuando de ambos salió un mago, pero no un mago cualquiera, sino un chico inteligente y nombrado prefecto por el director Dippet antes de la llegada de Camelia Sangronia, que se habia tomado sus libertades para nombrar a quien le apetecía dado que tenia el consentimiento del Ministro de Magia gracias a una maldición Imperius.
Mientras que sus padres charlaban en la cocina y preparaban la cena, le ignoraban por completo, Karkas prosiguió leyendo el diario.

Hogwarts, 13 de noviembre de 1898.

Disculpa por tenerte algo abandonado, pero hemos estado de prácticas y no he tenido tiempo de escribir. Al final, Lucia se ha quedado en el cuarto de Kalliope. Yo se lo había ofrecido pero sin más el director del colegio, Dexter Fortescue, se negó y no entiendo por qué. Ultimamente ese profesor me mira muy raro y no hace mas que entrar con la profesora Atenea Mcgonagall a la torre de Adivinacion, donde la profesora de esa asignatura, una tal Cassandra Trelawney, pide que nadie les interrumpa en sus sesiones o lo que hagan alli.

He de confesar que tengo un gran problema. Camelia no soporta a Lucía, pero delante de ella finge ser su amiga. Quizá seran imaginaciones mías o al tener una amiga por primera vez, me siento celosa y veo lo que no es. Lo que si es cierto es que Camelia se mete con ella porque la considera una presumida e incluso en mas de una ocasión ha sugerido que sus buenas notas se deben a favoritismo y halagos a los profesores. No sé si la envidia por lo inteligente que es o por lo bella que es. Cuando estoy a solas con Lucia, nunca me habla mal de Camelia ni siquiera la menciona, mientras que Camelia todo el rato que estamos juntas la critica cruelmente. Pero como he dicho, es llegar Lucía y cambia por completo.

En Hufflepuff se han creado dos bandos, que ya tienen nombre incluso, por un lado los arroz, que son el grupo de Galle Fontaneda y por otro los Pervers, los simpatizantes de Alexvic Borgon. Lo cierto es que ambos se hacen llamar Pervers, la diferencia está en que Alexvico y los suyos se pusieron el nombre y Galle y el resto, no se sabe bien si se copiaron o se pusieron tal apodo sin saberlo. Me inclino a pensar mas bien lo primero. Kalliope, una de los Pervers, los ha llamado "Arroz", no sé muy bien por qué, pero lo que si es evidente es que cada vez que pronuncia ese nombre, los de Galle se sienten ofendidos y los Pervers no paran de reirse de ellos.

Lucía intenta llevarse bien con ambos bandos, pero es evidente que con los Pervers congenia mejor. Camelia me ha pedido que entremos en ese grupo, y no la entiendo, dado que los aborrece. Me dice que calle y que cuando lo logremos, me lo explicará mas despacio. No lo entiendo dado que Galle Fontaneda y las chicas arroz son igual en caracter a Camelia.


La madre de Karkas salió de la cocina con el pavo asado y lo colocó en el centro de la mesa, su padre llevó una botella de cava y ambos se sentaron. Karkas sin que nadie le dijera nada, dejó el diario a un lado, junto a sus notas, encima del sofá. Se acercó a la cocina y trajo los cubiertos, los platos, copas, servilletas y demás utensilios en varias idas y venidas. Sus padres charlaban.... y él se sentia invisible.

-¿Crees que a mama le gustará que le compremos un nuevo colchon?-preguntaba su madre a su padre acerca de su abuela.
-Mama, ¿que tal el viaje?-preguntó Karkas sin obtener respuesta.
-Creo que si-contestó el padre-. Lo que me preocupa ahora, cariño, son las acciones de mi empresa. Tengo que comprar y no sé muy bien donde invertir...
-Papá, quiero ser auror... ¿en qué asignaturas tengo estudiar mas y sacar mejores notas?
-Pues si, yo que tu invertiría en telecomunicaciones, la vecina dice que su marido ha ganado bastante la semana pasada...
-Mamá, anteyer hizo un año que el director Dippet me nombró prefecto.
-Si cariño, tendré que aprovechar el buen tirón-contestó el padre.
-¿Te gusta el pavo? Creo que lo he gratinado demasiado...
-No importa cariño, te ha quedado fantástico...
-¿No crees que me he pasado con las especias? Ya sabes, tu estomago y tu acidez...
-No te preocupes, está perfecto.

Sus padres se besaron, y Karkas una vez que terminó de cenar, recogió su plato y cubierto y ni siquiera tomó postre. Cogió el diario y se marchó a su cuarto. No entendía porque ni siquiera le habían hecho caso una sola vez en la cena. Mientras subia las escaleras, miró hacia atrás, con la esperanza de que sus padres le miraran o se percataran de que se había ido de la mesa, pero para su desgracia, seguían inmersos en sus conversaciones donde él no pintaba nada ni se le tenía en cuenta.

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CAP 2. Primeras amistades.

Karkas pasó las páginas, en busca de cosas relevantes. Empezaba a sentir una mezcla de pena y lástima por esa chica, nunca pensó que alguien tan pesimista, débil e insegura pudiera dar a luz a una chica tan maqueavélica, fría y soberbia como Nainfita Peines...

Hogwarts, 15 de Septiembre de 1898.

La chica de Slytherin que no me quitaba ojo de encima se llama Camelia Sangronia. Aunque tiene cara de pocos amigos, los de su casa se burlan de ella porque siempre lleva la túnica manchada y llora con facilidad. Me he quedado algo impresionada cuando sin venir a cuento me ha confesado que desea que seamos buenas amigas, ya que me envidia por ser quien soy. Lo cierto es que si ella supiera todo lo que he hecho a día de hoy, se lo pensaría dos veces antes de desear algo.

En Hufflepuff, mi casa, ya se han empezado a formar los grupitos, y ya se sabe, en todo inicio de algo, hay que tomar posturas, ha de salir un lider, y todos a su alrededor, como si fuera la hormiga reina y el resto sus fieles soldados. Pare que hay dos líderes, y con ello dos grupos. No se soportan entre ellos, uno es Alexvic de Borgon y otro es Galle de Fontaneda. Tanto uno como otro tienen a sus simpatizantes y detractores, aunque me consta que Galle juega sucio comprando amigos y prometiendoles cosas si se unen a su grupo. Camelia, pese a ser de Slytherin, me ha dicho que tenemos que ir al grupo de Alexvic, aunque yo la veo mas del grupo de Galle. Esta chica es muy misteriosa, algo oculta, parece que antes de decir algo ya lo tiene pensado de antemano. No sé que tiene de interés en mi casa, la verdad.

De todas formas, tanto un grupo como el otro, ni se han acercado a mi. He conocido a la bibliotecaria, es un cielo de persona, que me saluda cada vez que me ve entrar. Lo curioso es que soy la única que entra en ese lugar tan grande en esta época del año, y creo que asi se siente menos sola. En las clases siempre me siento sola, mi pupitre de al lado nadie quiere ocuparlo, salvo cuando los tejones compartimos clase conjunta con los Sly, donde Camelia se pone a mi lado. No sé que ve en mi, y porque es tan amable conmigo, así, sin mas, pero no quiero estropearlo todo ni indagar mas, es mi única amiga, y debo dar gracias por sentirme asi de privilegiada.

Hogwarts es un castillo inmenso en el que deduzco que por mucho que me lo recorra, siempre habrá rincones a los que no llegue. Presiento que cuando acabe mis estudios aqui me habré dejado sin conocer muchas cosas.


Karkas pasó más páginas, pero se sintió cansado. El viaje había sido largo. Decidió proseguir con la lectura el dia siguiente. Dejó al lado su blog de notas donde había apuntado datos de interés, y se acomodó en el sofa. Le daba pereza subir a su habitación y sabía que sus padres, esa Navidad como las anteriores, llegarían tarde. Al día siguiente, mientras desayunaba un café y unas tostadas de mermelada de fresa, prosiguió la lectura:

Hogwarts, 25 de octubre de 1898.

Hoy he hecho una amiga. En clase de Astronomía, una chica llamada Lucía, se ha sentado a mi lado. Es francesa, y ha venido de intercambio aprovechando una beca que Hogwarts y Beauxbatons, otra escuela de magia, comparten. Asi que ella se ha venido para acá y la otra chica se ha ido allá.
Ha llegado después que yo, y al dejar sus libros en un pupitre, me ha visto sola y por si misma se ha acercado a mi con una amplia sonrisa. Me he sentido feliz porque lo ha hecho por voluntad propia sin que la profesora Sinistra se lo dijera.
Es morena, de cabello largo, con unos grandes ojos verdes preciosos. Todos los chicos la miran... ya quisiera tener yo un poco de su gran belleza. No para de sonreir, y es alegre, jovial y simpática.
En clase he notado que es muy inteligente, dado que sus observaciones, cálculos y demás eran acertadas y la profesora Sinistra la ha felicitado. Me siento halagada y en deuda con ella porque en lugar de llevarse todo el mérito, dado que ella había hecho todo el ejercicio prácticamente, ha hecho lo que nadie hasta ahora ha hecho por mi: incluirse y compartir la felicitación.
Iba a proponerle enseñarle Hogwarts, pero una chica del grupo de Alexvic Borgon se me ha adelantado (creo que se llama Kalliope) y ella a aceptado, pero me he sentido feliz cuando ha dicho que yo también la acompañara, momento en que varias chicas del grupo de Alexvic han fingido su aprobación aunque por dentro sé que no querían que fuera con ellos.

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CAP 1. La paloma que escapó de la jaula.

Karkas llegó a su residencia muggle, dejó todas las maletas en el recibidor salvo una, mas pequeña que las demás. La abrió y removiendo su contenido: ropa, objetos personales, y demás, consiguió lo que quería. El diario de Cecilia Quercus Pectenis, la madre de Nainfita.

Había esperado desde el verano, cuando lo descubrió por casualidad, e hizo dicha copia de la original en SpecialKa Ville, la mansión de Camelia Sangronia. Durante su estancia en Hogwarts hasta la fecha de Navidad, había preferido no comenzar a leer... hacer algo indebido bajo el mismo techo de la inquisidora extrañida significaba correr un riesgo tremendamente alto a poder ser descubierto.

Ahora en su casa, tenía tiempo para analizar ese diario, de grosor considerable, los pergaminos secretos.
Se avalanzó sobre el sofá y acomodandose, comenzó a leer.

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Hogwarts, 1 de Septiembre de 1898.

No puedo evitar sentirme privilegiada por esta gran oportunidad. Temía defraudar a mi padre de nuevo, demasiada desilusión se llevó cuando supo que mama dio a luz a una niña en lugar de un varón, tal como ansiaba él.
El miedo a ser una squib era considerado, no quiero ni hacerme la idea de lo que hubiera pasado. Siempre me ha impuesto el caracter autoritario de papá y la sumisión de mamá hacia él hasta que murió. Sé que ahora ella, esté donde esté, estara mejor. He escuchado cosas feisimas hacia mi, que nunca un padre diría a su propia hija, pero desde que llegó la carta de Hogwarts a casa, las cosas parece que han cambiado.

Hemos tomado el tren, luego cruzamos en barca un gran lago y ahora mismo te estoy escribiendo desde el gran castillo. Hay un sombrero que al colocartelo en la cabeza, te selecciona a tu casa: Gryffindor, Slytherin, Hufflepuff o Ravenclaw. Siempre he querido saber como se hacía dicha selección.

Cuando la profesora Atenea McGonagall, jefa de Gryffindorf, pronunció mi nombre, el estomago me empezó a arder y tras subir unos escalones, sentarme en una especie de silla y colocarme el sombrero, casi me pongo a llorar. Era mucha tensión, muchos nervios.... hasta que finalmente gritó: Hufflepuff. Quise que la tierra me tragara, acababa de romper la tradicción, todos los Pectenis habian ido a Slytherin.

En ese momento, una chica con cara de pocos amigos que había visto en la estación antes y me había ignorado, empezó a no dejar de mirarme. Ella había sido seleccionada para Slytherin, durante el banquete no me quitó el ojo de encima. Su pelo era corto, castaño rizado, y tenía curiosamente un gran lazo verde en la cabeza, como si supiera de antemano que iba a caer en la casa de Salazar Slytherin. Sus ojos eran grandes, y su mirada me incomodaba.
En Hufflepuff tras la selección, no han dejado de mirarme y cuchichear entre ellos. No sé si es porque se burlar al ver a una chica tan fea y tímida como yo, o porque al escuchar mi apellido, se les han quitado las ganas de conocerme. Se han quedado boquiabiertos al saber que no he ido a Slytherin, como era de esperar.
Aun asi, tengo la sensación de que Slytherin es una casa que me queda grande, aunque tampoco sé que diablos hago en Hufflepuff.

Tras el banquete, los prefectos nos han acompañado a nuestras habitaciones. Me he quedado impresionada al ver esas escaleras que cambian a voluntad y se mueven todo el rato. Espero no caerme nunca, aunque mi miedo a las alturas me pase factura a la hora de subirme. Mis compañeras de habitación han hecho un gesto de desagrado al saber que dormirían conmigo, y esta situación me incomoda. ¿Qué les he podido hacer para que me rechacen? ¡Si apenas nos conocemos!. Ahora duermen plácidamente, y la verdad, es algo que deseo. Esta noche podré dormir sin tener que preocuparme de limpiar la casa, fregar los cacharros, regar las plantas o hacer la comida a papá.

Ahora mismo veo la luna, no hay ninguna estrella. Mis plegarias han sido escuchadas y me siento en deuda con el universo. Me siento dichosa de estar aqui, y me he propuesto disfrutar de mi estancia asi como alcanzar las mejores notas. Papá cuando sepa que estoy en otra casa, entrará en colera. Espero que no se arrepienta de haberme dado permiso para estudiar aqui. Tengo que ser Premio Anual como sea, mientras tanto aspiraré a ser prefecta. Necesito tener algo con lo que poder hacer sentir orgulloso a papá.