Hogwarts, 6 de diciembre de 1898.
No sé por donde empezar a contarte. Me he quedado de piedra de cómo se ha puesto Camelia cuando se ha presentado a ser una Perver Mayor y éstos la han rechazado por ser de otra casa. Los Pervers son todos tejones, y aun asi, han aceptado a Camelia como una de sus integrantes, dejando los altos cargos para los Hufflies. No entiendo por qué tanto interes de Camelia por presidir el bando de los Pervers si me confesó que no congeniaba con ninguno y que sus posturas les parecían una idiotez y un comportamiento inmaduro.
Lucia es un cielo, ha logrado que todas las tejonas me dirijan la palabra pese a mi apellido. Nunca creía que llamarme Pectenis hiciera que todos se alejaran de mi, como si fuera de mal fario o diera mala suerte. No entiendo como esta chica que puede tener todo lo que quiere se preocupa por mi tanto, no sé como agradecerselo. Siempre que consigue algo, nunca duda en compartirlo con el resto y me incluye a mi.
Camelia se ha estado viendo en secreto con las arroz... me parece una estupidez que sea con discreción, ¡Por Merlin, ni que planearan un golpe de estado o qué se yo! Ella me dice que si hubiera caido en Slytherin, como toda mi familia, otro gallo cantaría. No sé si creerme cuando me asegura que en esa casa todos me idolatrarían por mi apellido. Sinceramente, prefiero ser invisible antes que tener amigos por conveniencia.
Se acercan las Navidades, y me ha entrado pánico. No quiero regresar a casa. He hablado con el director Dippet y me ha dicho que este año todos se marchan y Hogwars se quedará vacío. No quiero regresar, no puedo llegar y decir a mi padre que he caido en la casa que mas asco le da, apuesto a que me saca de aqui y no me permite volver. Parecerá que estos 3 meses han sido un bonito sueño del que me tengo que despertar.
Hogwarts, 20 de diciembre de 1898.
Esta semana no he podido dormir, la pesadilla se acercaba. Miraba el calendario y era ponerme a llorar. Camelia me ha preguntado el motivo y al confesarselo me ha dicho que mis temores son de esperar, dado que ella haría lo mismo si su hija cayera en una casa tan estupida como Hufflepuff.
Me ha dolido ese comentario despectivo como si se metiera conmigo. Si no fuera mi amiga, juraría que si ahora mismo me partiera un rayo ni se inmutaba. Al llegar un grupo de Pervers, me ha dejado hablando sola y llorando, y solo Lucía, que iba entre ellas, se ha parado a preguntarme qué me pasaba.
En un principio me negaba a comentarselo, ella ha hecho demasiado por mi y no quiero ser una carga para ella, ni mucho menos darle lastima. No merezco a una amiga tan buena. Al final, me ha hecho cosquillas y gestos graciosos para lograr que sonriera, por lo que le terminé contando todo.
Sin pensarselo dos veces me ha dicho que me quite esa pena de la cabeza y que me vaya con ella a Paris. ¿Te lo puedes creer? ¡A la ciudad de las luces!
Es la primera vez que viajo fuera de Inglaterra, que cruzaré el mar... y con una gran amiga. Me siento algo mal porque las fiestas de Navidad son para estar con la familia, es intimidad... y no quiero ser un estorbo. Pero estar en esas fechas en casa es como estar cualquier dia del año. Desde que murió mamá no he sabido lo que es una Navidad feliz.
Karkas derramó unas lágrimas. Se sentía identificado con ese sentimiento de abandono y vacío de Nainfita. Él si tenia a su madre y a su padre, pero era invisible para ellos.
Camelia me ha aconsejado, por no decir, ordenado, que ni se me ocurra ir a la casa de esa "presumida niña tonta" y me ha asegurado que se reirán de mi, que no tendría corazon si no regresara a casa a ver a mi padre. Camelia no va a lograr que renuncie a esa invitación, si ella supiera lo que he vivido, aceptaría como yo.
A veces creo que ella desearía ser yo, no hace mas qe hablar bien de mis antepasados y elogiarlos, se sabe sus hazañas mejor que yo, y me ha pedido que le presente a mi padre. Mientras me hablaba ha citado sin querer no sé qué acerca de tres peines de oro. No sé a qué se quería referir, pero al momento ha cambiado de tema y por primera vez desde que la conozco, le ha temblado la voz y se ha puesto nerviosa, como si hubiera dicho algo que no debería. Esta chica oculta alto, es un poco rara, aunque en general, su comportamiento desquiciaría a cualquiera. No entiendo como puede pasar de la alegria al llanto o de la felicidad a la tristeza en decimas de segundo, o fingir dependiendo de con quien esté.
¡Qué vida tan complicada se forja ella misma! Si algo me enseñó mi mamá es que siempre seamos nosotras mismas, que no impresionemos a los demás fingiendo lo que no somos, porque tarde o temprano nos descubrirán y habremos perdido un tiempo precioso en algo que no nos pertenecía. Y lo mas triste, no es engañar a otros, sino engañarnos a nosotros mismos, dado que al fin y al cabo, algunas personas mienten tanto que ellos mismos con sus mentiras llegan a creerselas.
