CAP 1. La paloma que escapó de la jaula.
Karkas llegó a su residencia muggle, dejó todas las maletas en el recibidor salvo una, mas pequeña que las demás. La abrió y removiendo su contenido: ropa, objetos personales, y demás, consiguió lo que quería. El diario de Cecilia Quercus Pectenis, la madre de Nainfita.
Había esperado desde el verano, cuando lo descubrió por casualidad, e hizo dicha copia de la original en SpecialKa Ville, la mansión de Camelia Sangronia. Durante su estancia en Hogwarts hasta la fecha de Navidad, había preferido no comenzar a leer... hacer algo indebido bajo el mismo techo de la inquisidora extrañida significaba correr un riesgo tremendamente alto a poder ser descubierto.
Ahora en su casa, tenía tiempo para analizar ese diario, de grosor considerable, los pergaminos secretos.
Se avalanzó sobre el sofá y acomodandose, comenzó a leer.
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Hogwarts, 1 de Septiembre de 1898.
No puedo evitar sentirme privilegiada por esta gran oportunidad. Temía defraudar a mi padre de nuevo, demasiada desilusión se llevó cuando supo que mama dio a luz a una niña en lugar de un varón, tal como ansiaba él.
El miedo a ser una squib era considerado, no quiero ni hacerme la idea de lo que hubiera pasado. Siempre me ha impuesto el caracter autoritario de papá y la sumisión de mamá hacia él hasta que murió. Sé que ahora ella, esté donde esté, estara mejor. He escuchado cosas feisimas hacia mi, que nunca un padre diría a su propia hija, pero desde que llegó la carta de Hogwarts a casa, las cosas parece que han cambiado.
Hemos tomado el tren, luego cruzamos en barca un gran lago y ahora mismo te estoy escribiendo desde el gran castillo. Hay un sombrero que al colocartelo en la cabeza, te selecciona a tu casa: Gryffindor, Slytherin, Hufflepuff o Ravenclaw. Siempre he querido saber como se hacía dicha selección.
Cuando la profesora Atenea McGonagall, jefa de Gryffindorf, pronunció mi nombre, el estomago me empezó a arder y tras subir unos escalones, sentarme en una especie de silla y colocarme el sombrero, casi me pongo a llorar. Era mucha tensión, muchos nervios.... hasta que finalmente gritó: Hufflepuff. Quise que la tierra me tragara, acababa de romper la tradicción, todos los Pectenis habian ido a Slytherin.
En ese momento, una chica con cara de pocos amigos que había visto en la estación antes y me había ignorado, empezó a no dejar de mirarme. Ella había sido seleccionada para Slytherin, durante el banquete no me quitó el ojo de encima. Su pelo era corto, castaño rizado, y tenía curiosamente un gran lazo verde en la cabeza, como si supiera de antemano que iba a caer en la casa de Salazar Slytherin. Sus ojos eran grandes, y su mirada me incomodaba.
En Hufflepuff tras la selección, no han dejado de mirarme y cuchichear entre ellos. No sé si es porque se burlar al ver a una chica tan fea y tímida como yo, o porque al escuchar mi apellido, se les han quitado las ganas de conocerme. Se han quedado boquiabiertos al saber que no he ido a Slytherin, como era de esperar.
Aun asi, tengo la sensación de que Slytherin es una casa que me queda grande, aunque tampoco sé que diablos hago en Hufflepuff.
Tras el banquete, los prefectos nos han acompañado a nuestras habitaciones. Me he quedado impresionada al ver esas escaleras que cambian a voluntad y se mueven todo el rato. Espero no caerme nunca, aunque mi miedo a las alturas me pase factura a la hora de subirme. Mis compañeras de habitación han hecho un gesto de desagrado al saber que dormirían conmigo, y esta situación me incomoda. ¿Qué les he podido hacer para que me rechacen? ¡Si apenas nos conocemos!. Ahora duermen plácidamente, y la verdad, es algo que deseo. Esta noche podré dormir sin tener que preocuparme de limpiar la casa, fregar los cacharros, regar las plantas o hacer la comida a papá.
Ahora mismo veo la luna, no hay ninguna estrella. Mis plegarias han sido escuchadas y me siento en deuda con el universo. Me siento dichosa de estar aqui, y me he propuesto disfrutar de mi estancia asi como alcanzar las mejores notas. Papá cuando sepa que estoy en otra casa, entrará en colera. Espero que no se arrepienta de haberme dado permiso para estudiar aqui. Tengo que ser Premio Anual como sea, mientras tanto aspiraré a ser prefecta. Necesito tener algo con lo que poder hacer sentir orgulloso a papá.

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