CAP 5. El enigma de un apellido.
Karkas acabó dormido en la cama de su habitación apoyando su cabeza en el diario abierto. Al día siguiente, el sol se colaba tímidamente por su ventana en pequeños rayos que iluminaban el cuaderno como si le insistieran en que continuara la lectura. Karkas bajó a por un café bien cargado y una tostada y regresó a su cuarto. Se acomodó en su cama, y antes de proseguir con su cometido recordó algo:
¿Acaso esa tal Lucia Borgonson podría ser la prófuga de Azkaban que había sido anunciada en el Profeta ese mismo verano y que causó la crisis de ansiedad y el temor desmesurado de Camelia?
No podía ser, esa Lucía de Azkaban era una delincuente, de ahi que acabara ingresada alli, y la Lucia del diario era una chica inteligente y cariñosa, eran dos personas totalmente distintas... La Lucía del diario no podría ser la prófuga de Azkaban. y si así fuera, ¿que podría haberla llegado a cambiar tanto y convertirse en una delincuente?
Karkas mordió la tostada y tuvo una sospecha: ¿O es que es inocente y Camelia la mandó alli por
envidia inculpandola de cosas que no hizo? Cabía esa posibilidad... dado que por lo que contaba Cecilia en el diario, Lucía era popular y Camelia era hipócrita con ella, la envidiaba y queria hacerle sombra...
Lo que estaba claro es que Lucia Burgonson conocía a Camelia desde sus estudios en Hogwarts, y había logrado lo que él jamas hubiera pensado de una persona tan fria y maquiavélica como Camelia: que perdiera la compostura y sintiera pavor, miedo y terror. ¿Acaso Lucia regresaría para vengarse de ella? ¿Es eso lo que preocupaba a Camelia?
Hogwarts, 15 de enero de 1899
Cada día admiro mas a Lucía, no puedo olvidar la gran hospitalidad con la que me recibieron en su casa de Francia, aunque la criada, Isi que creo que se llamaba, rompió la magia del momento cuando dejó caer un jarron de agua mientras servía la mesa al escuchar mi nombre completo:

Cecilia Quercus Pectenis.
La misma cara se les quedó a los Señores Burgonson, que de hacerme bromas y estar pendientes de mi, fue escucharlo y la sonrisa se les borró de la cara. Sentí como miraban a Lucía como si la petrificaran en el momento, como si hubiera hecho algo malo. Pero ella no les comprendía, mostró el mismo desconcierto que yo, cuando nos miramos extrañadas.
Los señores Burgonson me trataron bien, pero notaba cierta frialdad en ellos, había algo en sus ojos que me decía que sabían algo y no querían confesarmelo. Notaba risas forzadas, como si quisieran quedar conmigo bien pero en el fondo les molestara mi presencia. Sé cuando no soy bienrecibida en una casa, y pensé en no volver allá de nuevo para evitar que regañaran a Lucía, dado que esa noche escuché como sus padres le recriminaban que no les dijera que venía yo, cuando sabían que si iría de invitada. ¿Es acaso mi apellido? Yo no le encuentro nada de raro, y desde luego no conocen a mi padre como es realmente en la intimidad, dado que de cara al público es todo lo contrario.
Solo sé que al regresar a Hogwarts, el padre de Lucía ni apareció en el recibidor para despidirse de mi, ni Isi ni el resto de sirvientes cuando metían las maletas en el coche para ir a la estación de tren. Solo sé que la madre de Lucía me abrazó como nunca nadie lo ha hecho y me dijo algo en el oido:
-Cariño, no tienes culpa de nada, ven cuando quieras y recuerda que no eres culpable de nada.
Esa frase me dejó intrigada, ni se la mencioné a Lucía, me la guardé para mi y por mas vueltas que le doy no lo entiendo. ¡Qué comportamiento más extraño!
Camelia me ha recibido fríamente en Hogwarts, no la he visto en la estación ni en el tren. No ha tardado mucho en decirme que soy una mala hija por ir en fechas navideñas a casas de extraños. Naturalmente no le he comentado nada de lo que te he dicho antes, dado que daría pie a que especulara y tuviera con lo que atacarme una buena temporada para sentirme culpable hasta de poder respirar en este mundo.
Esta tarde Lucía ha conseguido que entre oficialmente en el grupo de los Pervers, al igual que Camelia, que ha fingido amabilidad y agradecimiento a ella. No entiendo a Camelia, en serio, no sé qué quiere, por qué se ve a escondidas con los otros, ni qué planea. Me dijo una vez que confiara plenamente en ella, porque iba a estar a mi lado pasara lo que pasara.. Si, palabras, palabras y palabras, porque cuando le dije que en Navidad regresaba a casa y no quería, me contestó como si le diera igual y que un rayo me petrificase... Si no quiere ser mi amiga, ¿por qué lo es? ¿acaso tiene la obligación contra su voluntad? Ahora mismo está viendose a escondidas con los Arroz, cuando debería estar durmiendo.
Karkas apuró su cafe... ¡Camelia dentro de los Pervers! ¡¡Increible!! ¡¿Quién lo diría?! Lo que está claro es que era una espia, dado que ella visto lo visto, ha atacado sin piedad a los Pervers y ha mostrado favoritismo desmesurado hacia los Arroz. Ha buscado a Nainfita para ciertas cosas como si fuera su propia hija, aunque solo ante ella muestra un trato de igualdad y en muchos casos de sumisión.
¿Por qué Camelia se hizo amiga de Cecilia si por lo que cuenta le daba igual y no se portaba como tal? ¿Sería el apellido de la madre de Nainfita el que cohibió o asustó a los padres de Lucia y a la sirvienta? Karkas tomó una decisión: tenía que investigar acerca del abuelo de Nainfita cuanto antes, había algo extraño, lo presentía... pero sabía que no le sería facil cuando Camelia controla todo y se entera enseguida debido a los fieles sirvientes que tiene en todos lados encubiertos.

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